La elección de este nombre, lejos de ser una búsqueda al azar, responde a una clara intención de atesorar un especial significado para nuestra misión y compromiso con la Primera Infancia y su desarrollo en la Educación Inicial, en un momento de la vida de vital importancia para el establecimiento de aprendizajes cruciales para el futuro.
Cada niño y cada niña, como cada flor, tienen un especial y propio ritmo de crecimiento; poseen cualidades incomparables; necesitando un terreno fértil donde poder asentar sus raíces en el momento en que cimientan su desarrollo posterior.
A este ambiente de luz, calor, agua y nutrientes que podríamos comparar con un espacio intencionalmente estimulante, se suma un "jardinero" o adulto afectivo y respetuoso de cada individualidad, un mediador entre el ambiente y los intereses y necesidades de cada ser en desarrollo.
Nuestra misión es "Cultivar la niñez"
con el objetivo de
"proteger un buen comienzo".
Pamela Andrea Flores Avila
Educadora de Párvulos
Universidad Católica de Chile
Directora